Un millón de empleados públicos temporales sin hipoteca

La temporalidad en el sector público afecta ya a uno de cada tres trabajadores de la Administración, según el INE. Cientos de miles de interinos siguen sin poder acceder a financiación hipotecaria en igualdad de condiciones.
32% Temporalidad en el sector público, frente al 8% que fija el límite europeo
1.008.077 empleados públicos con contrato temporal en España (BEPSAP, jul. 2025)
27% Tasa de temporalidad pública según la EPA, más del doble que en el sector privado (12,4%)
España acumula desde hace décadas una anomalía estructural en su mercado laboral público: mientras la reforma laboral de 2022 logró reducir drásticamente la temporalidad en el sector privado, el empleo público sigue instalado en una situación que afecta a más de un millón de personas. Personal Sanitario, maestros, judiciales, administrativos o investigadores del CSIC conviven con contratos de días o semanas que se encadenan durante años, incluso décadas, sin que ello les otorgue la estabilidad que la sociedad asocia al trabajo para la Administración.
Así, las consecuencias van más allá de la incertidumbre laboral. Una de las más silenciadas es la dificultad de estos trabajadores para acceder al crédito hipotecario en condiciones normales.
Bruselas presiona, los tribunales actúan.
En este sentido, la Comisión Europea ha enviado dos dictámenes motivados al Gobierno español exigiendo correcciones en el tratamiento de los interinos. Si España no presenta una reforma en el plazo de dos meses, la Comisión llevará el caso ante el Tribunal de Justicia de la UE. No es la primera vez: el TJUE ya sentenció el pasado 14 de abril que las soluciones hasta ahora aplicadas —indemnizaciones tasadas, procesos de estabilización y la figura del «indefinido no fijo»— resultan insuficientes para reparar la temporalidad.
Las cifras avalan el diagnóstico europeo. En sanidad, el 45% del personal trabaja en situación temporal. En educación, el 33%. En la administración local, el 36%. Son sectores donde la continuidad del servicio descansa sobre trabajadores que ignoran si renovarán su puesto al mes siguiente.
Las lagunas de cotización son otro frente abierto. Sin cotización suficiente ni garantías de permanencia, muchos interinos de larga duración llegan a la jubilación con pensiones muy por debajo de lo que su trayectoria laboral habría sugerido. Y en el camino, sin capacidad de endeudarse para adquirir una vivienda.
El crédito hipotecario: el muro invisible del interino
La banca tradicional evalúa la solvencia del solicitante atendiendo, principalmente, a dos variables: la capacidad de pago presente y la estabilidad del empleo futura. Los funcionarios de carrera han gozado históricamente de condiciones muy favorables —financiación de hasta el 100%, tipos reducidos, menores comisiones— precisamente porque ambas variables resultaban sólidas en su perfil. Los funcionarios interinos, sin embargo, son evaluados de forma diferente.
Aunque perciben salarios equiparables a los de sus homólogos fijos, la ausencia de una plaza consolidada los coloca, a ojos de los departamentos de riesgo bancario, en una categoría próxima a la del trabajador temporal privado. El resultado es que muchos son rechazados en sus solicitudes, o reciben condiciones notablemente peores a las que su situación real justificaría.
No obstante, el mercado hipotecario ha ido evolucionando. Cada entidad aplica criterios propios y, en la práctica, algunos bancos valoran con más matiz la estabilidad del empleo público en su modalidad interina, especialmente cuando se acredita una antigüedad continuada de varios años. La antigüedad, el sector de actividad —el personal sanitario, por ejemplo, es considerado de bajo riesgo por muchas entidades— y el importe de la operación son factores que pueden convertir una solicitud aparentemente inviable en una operación financiable.
La diferencia entre llamar a un banco y llamar a quien conoce a todos los bancos
El principal error que comete un funcionario interino al buscar hipoteca es acudir directamente a su entidad habitual esperando que tenga condiciones preferentes por su relación preexistente, sin embargo, la respuesta no suele ser la esperada porque los bancos consideran la temporalidad como un freno. Los funcionarios interinos se encuentran en un limbo hipotecario.
En Wypo operamos con un panel de más de 20 entidades financieras y con expertos hipotecarios que conocen las particularidades de todos los bancos permitiendo identificar cuál de las hipotecas se adapta mejor a cada perfil.
En el caso de los interinos, esto marca una diferencia concreta: no todos los bancos aplican los mismos criterios de riesgo, y algunos mantienen condiciones negociadas con intermediarios de referencia que no están disponibles en oficina. El acceso digital amplía además las opciones disponibles, haciendo el proceso más transparente, comparable, ágil y efectivo.
Para un interino con poca antigüedad, ingresos estables e historial crediticio limpio, el acceso a financiación hipotecaria competitiva no es una quimera. Es, con frecuencia, una cuestión de presentar la operación ante la entidad adecuada.
Un problema estructural con solución individual
Mientras la resolución institucional —legislativa o judicial— del abuso de temporalidad avanza a ritmo de procedimientos de infracción y recursos ante el Supremo, los cientos de miles de interinos que hoy trabajan en las administraciones españolas no pueden esperar a que el sistema se corrija para tomar decisiones vitales como acceder a una vivienda en propiedad.
Lo que durante años se consideró un privilegio exclusivo de los funcionarios de carrera está, cada vez más, al alcance de quienes los sustituyen en las mismas tareas y con la misma dedicación. La clave no reside en el tipo de contrato, sino en la forma en que se estructura la operación y en elegir bien a través de qué canal se presenta.
