Financiación hipotecaria del 85% al 100%: esto es lo que pide cada banco

Desde el 85% hasta el 100%: te explicamos los requisitos, ingresos exigidos y cuotas de cada nivel de financiación hipotecaria.
No todos los porcentajes de financiación hipotecaria son iguales, ni piden lo mismo. Cuanto más te acercas al 100%, más sube el listón de ingresos exigidos y menos bancos están dispuestos a entrar en la operación. Aquí repasamos, nivel por nivel, qué requisitos pide cada tramo —del 85% al 100%— y cuántas entidades compiten realmente en cada uno.
Cómo funciona el porcentaje de financiación
Cuando un banco dice que financia «hasta el 85%» o «hasta el 100%», se refiere al porcentaje del valor de tasación o del precio de compra (el que sea menor) que cubre con el préstamo. El resto lo pones tú, de tu bolsillo, además de los gastos de compraventa (notaría, registro, gestoría, impuestos), que en España suelen rondar entre el 10% y el 12% adicional sobre el precio de la vivienda. Incluso cuando un banco te financia el 100% del precio, esos gastos casi nunca están incluidos.
Hasta el 85%: el tramo con más bancos dispuestos a competir
Requisitos: ingresos netos mínimos de 1.400 € para el titular, importe mínimo de hipoteca de 90.000 €, ratio de esfuerzo por debajo del 35% y un mínimo de 18 meses de antigüedad laboral.
En una vivienda de 120.000 €, esto se traduce en una hipoteca de 103.000 €, con esos mismos 1.400 € de ingresos exigidos y una cuota aproximada de 420 €. En una vivienda de 250.000 €, la hipoteca sube a 212.500 €, los ingresos exigidos a 2.750 € y la cuota a unos 870 €.
Es el escenario donde más entidades compiten por tu operación, lo que en la práctica significa mejores tipos de interés y menos condiciones añadidas.
Hasta el 90%: sigue habiendo margen de negociación
Mismos requisitos que el tramo anterior —ratio de esfuerzo inferior al 35% y 18 meses de antigüedad— pero con un importe mínimo de hipoteca de 100.000 €.
Para una vivienda de 120.000 €, la hipoteca sería de 108.000 €, con 1.400 € de ingresos exigidos y una cuota de unos 450 €. Para una de 250.000 €, la hipoteca alcanza los 212.000 €, los ingresos exigidos suben a 2.900 € y la cuota ronda los 900 €.
Bastantes bancos siguen ofreciendo este nivel, aunque el número ya es menor que en el 85%.
Hasta el 95%: aparece el límite de edad
Aquí se añade un requisito nuevo: los titulares deben tener menos de 35 años, además del ratio de esfuerzo por debajo del 35% y un mínimo de 12 meses de antigüedad laboral (algo más flexible que en los tramos anteriores).
En una vivienda de 120.000 €, la hipoteca sería de 114.000 €, con 1.400 € de ingresos exigidos y una cuota de 480 €. En una de 250.000 €, la hipoteca llega a 237.500 €, los ingresos exigidos suben a 3.100 € y la cuota a unos 1.000 €.
En este tramo el número de bancos dispuestos a entrar ya se reduce de forma notable.
Hasta el 100% sin aval público: el nivel de ingresos exigido sube mucho
Requisitos: ratio de esfuerzo por debajo del 35% y 18 meses de antigüedad laboral, pero con un salto importante en ingresos mínimos: 2.500 € netos mensuales para el titular (1.500 € si eres funcionario).
En una vivienda de 120.000 €, la hipoteca cubre el importe completo (120.000 €), con ingresos exigidos de 1.600 € para funcionarios o 2.500 € para el resto, y una cuota de 510 €. En una vivienda de 250.000 €, la hipoteca también cubre el 100% (250.000 €), los ingresos exigidos suben a 3.450 € y la cuota a unos 1.100 €.
Solo un par de entidades trabajan este nivel de financiación.
Hasta el 100% con aval público: solo si es tu primera vivienda
Este tramo añade una condición que no aparece en los anteriores: tiene que ser tu primera vivienda. Además, ratio de esfuerzo por debajo del 35% y 18 meses de antigüedad laboral, con un umbral de ingresos algo más bajo que la vía sin aval: desde 1.500 €.
En una vivienda de 120.000 €, la hipoteca cubre el 100% (120.000 €), con ingresos exigidos de 1.840 € y una cuota de 570 €. En una de 250.000 €, la hipoteca también llega a 250.000 €, los ingresos exigidos suben a 3.800 € y la cuota a unos 1.200 €.
Es el tramo más restrictivo de todos: prácticamente una única entidad trabaja esta opción, y con condiciones ya fijadas de antemano.
Por qué cuantos menos bancos compiten, peor te va
El patrón es claro si miras los cinco tramos juntos: cuanto más te acercas al 100%, menos bancos compiten por tu operación. En el 85% hablamos de un abanico amplio de entidades interesadas; en el 100% con aval público, de una sola.
Esa competencia entre bancos es justo lo que te interesa como comprador. Se traduce en tipos de interés más bajos, menos exigencia de vinculación (menos seguros y productos obligatorios para conseguir bonificación) y procesos de aprobación más ágiles, porque el banco asume menos riesgo sobre el valor de la vivienda. Pedir menos financiación no es «conformarse»: es la palanca que te da más poder de negociación frente al banco.
La entrada no es un obstáculo, es tu mejor argumento
Es comprensible querer minimizar el ahorro necesario y financiar el máximo posible. Pero si tu perfil ya está listo —ingresos estables, antigüedad laboral suficiente, ahorro cercano al que necesitas— esperar no suele jugar a tu favor. El mercado rara vez ofrece a la vez tipos de interés más bajos y precios de vivienda más bajos: si esperas a que bajen los tipos, es probable que el precio de la vivienda que quieres siga subiendo; si esperas a que baje el precio, corres el riesgo de que suban los tipos. Rara vez se alinean las dos cosas.
Por eso, si estás cerca de reunir la entrada necesaria para financiar el 85% o el 90%, ese esfuerzo de ahorro adicional suele compensar: mejores condiciones, menos vinculación y más bancos entre los que elegir, frente a firmar al 100% con una única entidad y unas condiciones que no has podido comparar con nadie.
Elige antes de pedir: la casa y las arras cambian cómo te ve el banco
Otro error frecuente es acudir al banco a «pedir una hipoteca» sin tener aún la vivienda elegida. Los bancos no valoran solicitudes hipotéticas: la operación va siempre ligada a un inmueble concreto, con su tasación y sus condiciones específicas.
Lo que sí puedes —y conviene— preparar con antelación es un estudio de viabilidad: una fotografía de tu capacidad de compra, tu perfil financiero y las opciones de financiación disponibles antes de salir a buscar piso. Esto te permite moverte con seguridad cuando encuentres la vivienda.
Pero la solicitud formal, con condiciones reales sobre la mesa, llega cuando ya tienes la casa elegida y, idealmente, las arras firmadas. Un banco se toma mucho más en serio una operación con arras en marcha que una consulta genérica sin compromiso: sabe que hay una fecha límite real y que la operación tiene visos de cerrarse.
Cómo lo puedes preparar
Sea cual sea el tramo al que aspires, esto es lo que marca la diferencia:
- Calcula con antelación cuánto necesitas ahorrar (entrada + gastos) según el precio de vivienda que manejas.
- Revisa tu ratio de esfuerzo antes de buscar piso, para saber qué cuota puedes asumir sin tensionar tus ingresos.
- Ten tu documentación laboral y financiera lista antes de que aparezca la vivienda que te interesa.
- Cuando encuentres la vivienda, avanza con las arras cuanto antes: es la señal que el banco necesita para tomarse en serio la operación.
En Wypo te acompañamos en cada uno de estos pasos: te ayudamos a calcular tu capacidad de compra, a preparar tu perfil antes de elegir vivienda y a comparar las condiciones de nuestra red de bancos colaboradores para presentarte las opciones que mejor encajan contigo. El servicio es gratuito para ti; solo requiere domiciliar la nómina en el banco que finalmente elijas.
Si quieres saber cuánto podrías financiar con tu perfil actual, puedes empezar por nuestro simulador de hipoteca. Y si hay términos que no te resultan familiares —ratio de esfuerzo, aval público, TIN— los tienes explicados en nuestro glosario hipotecario.
